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Una raza con club de fans

A todos los que tenemos hemos tenido un carlino seguramente nos ha pasado en alguna ocasión. Vas caminando por la calle y notas que la gente se gira para mirar a tu perro. Algunos más atrevidos se paran y te hablan: "Qué perro tan gracioso", "Mira, el perro de Men in Black", "Pero si no tiene nariz!"...Los niños hacen corrillo para acariciarlo y el carlino, siempre sociable y dispuesto se deshace en zalamerías con ellos. La mayora de esas personas no conocen su nombre, la palabras "carlino" o "pug" les suenan a chino, pero algo está claro, nunca pasan inadvertidos. Porque el carlino no solo tiene un físico gracioso, curioso y chocante, también tiene un carácter único, una personalidad característica y arrolladora que solo aquel que tiene la suerte de convivir con ellos es capaz de comprender. ¿Qué tiene el carlino que le hace tan atractivo? A primera vista es un perro pequeo, manejable, poco exigente en cuanto a cuidados y sobretodo con un carácter amigable y cariñoso.

Carlino de la familia de Indiana jugando en el jardín

Es un perro muy sociable con las personas, especialmente con los niños con los que suele tener una estupenda relación pues son pacientes y resignados, y también con otros perros y mascotas. Poco amigo de las peleas y raras veces arisco o malhumorado. Le gusta participar de las vivencias cotidianas de su familia, le gusta estar allá donde está la acción, pero también disfruta de sus pequeñas siestas y momentos de relax en los que parece ajeno a todo lo que sucede a su alrededor. Siempre está pendiente de su dueño, bien a su lado bien en la distancia, pero siempre vigilante esperando el más mínimo gesto de atención o la llamada de su amo para correr junto a él.

Uno para todos y todos para uno

El carlino no es un perro solitario en modo alguno. Disfruta con la compañía tanto humana como canina, no le gusta estar solo. Así pues no es una raza adecuada para personas que deban ausentarse durante largos perodos de tiempo a no ser que le busquen otro compañero de cuatro patas con el que compartir esas ausencias. Y si ese compañero es otro carlino, mejor que mejor pues tienen un vínculo especial entre los carlinos, un "buen rollo" que nunca he visto en ninguna otra raza. No importa si son perros desconocidos, machos o hembras, cachorros o adultos, cuando un carlino encuentra a otro carlino parece decir: "Eh! Ese es de los míos!". Si una pareja un grupo de carlinos conviven en la misma casa los verás siempre ir juntos, en equipo. Allá donde vayan irán juntos; cuando duermen, dormirán todos en la misma cama como una piña, una gran familia.

Nala (yorky) con Lula, Maya y Maggie haciendo la siesta

 

El perro orquesta

Al carlino le preceden sus ruídos, se les oye llegar antes de verles. Gruñe, resopla, ronronea y ronca. Si hay un perro que ronca tanto cuando duerme como cuando está despierto es él. Pero es bien cierto que no hay dueño que se queje de esos ruiditos tan característicos, hasta el punto de que la mayoría los considera agradables incluso.

Tampoco es un perro excesivamente ladrador. Avisa ante la llegada de un extraño, eso s, pero sin llegarse a hacerse pesado como otros perros de pequeño tamaño. Es muy expresivo, tiene una mirada dulce y conmovedora, casi humana. Muchas veces resulta difcil regañarles porque te miran con esos ojitos de cordero degollado y te deshaces...pero no debemos dejarnos convencer. A pesar de ser un perro que aprende facilmente también es muy listo y sabe muy bien como actuar para salirse con la suya, así que necesitaremos ser constantes en su educacin. El carlino aprende mejor con el juego. Tiene una gran sensibilidad, por ello se le educa mejor por las buenas que por las malas. Tragón y goloso, debemos vigilar su alimentacin y no excedernos con los caprichos pues tiene tendencia a la obesidad.

Indiana Galadriel (Pita) en plena sesión de mimos

Mantenerlo limpio no supone un gran esfuerzo; baños esporádicos y un cepillado semanal, sobretodo en época de muda pues sueltan bastante pelo, son suficientes para mantener su pelo en un estado óptimo. Debemos prestar especial atención a sus ojos y a los pliegues de su hocico, limpiándolos frecuentemente.

 

Mayca Rodríguez